lunes, 15 de septiembre de 2014


Desde hace varios años el panorama social de México se ha tornado muy complejo, gran parte del territorio nacional ha sido impactado por una ola de violencia y los hábitos de millones de mexicanos han tenido que cambiar; debido a una nueva reconfiguración del crimen en su posición social, antaño el crimen pese a ser un elemento común no era preponderante, la sociedad en su mayoría ubicaba al crimen fuera del marco legal y moral del que se podía vivir, y así mismo los individuos o grupos de ellos que optaban por el crimen también tenían conciencia de su marginación y de su limitado campo de acción, sin embargo por las nuevas dimensiones que reitero ha adquirido el crimen, se han presentado nuevos fenómenos sociales que trataré de exponer, en primer lugar el caso del estado de Michoacán, con sus singulares grupos del Crimen y sus contrapartes, los grupos de Autodefensa, y posteriormente la narcocultura que ha cautivado a millones de mexicanos.

En el estado de Michoacán la sociedad ha visto como parte de ella decidió gradualmente llevar a cabo actividades ilícitas para prosperar económicamente, esto a causa de la carencia de condiciones adecuadas para el desarrollo pleno de la sociedad y a otro fuerte factor, el cultural que reviste el carácter del mexicano respecto a los demás individuos de la sociedad y al estado, el prosperar no se podía exitosamente por vías tradicionales, la corrupción cultural y el menosprecio por el real funcionamiento de las leyes dio lugar a la práctica delincuencial como acción social reivindicadora, al individuo y a sus familias (en algunos casos) el delinquir les daba herramientas y posibilidades a las que nunca hubieran accedido por los medios esperados por la sociedad, y la primera fase de este proceso fue del siguiente modo: en Michoacán gran parte de la sociedad fue por muchas generaciones agrícola y ese siempre fue su sustento pero se volvió insuficiente por lo que el individuo junto a su familia tuvo una posibilidad de escapar de una miseria que se desplegaba más dramática frente a ellos, esa posibilidad fue el cultivar y/o producir drogas de una forma prácticamente artesanal en la que probablemente toda la familia estaría involucrada y de inició sería restringido y clandestino el nuevo estilo de vida familiar pero que poco a poco iría legitimándose gracias a todo el espectro de nuevas posibilidades que provocaría en diversas unidades familiares y en comunidades en general, el marco legal y hasta moral de la sociedad con el paso del tiempo pierde fondo, pierde realidad y los individuos y sus grupos sociales más compactos lo percibe, no vale la pena ajustarse a marcos ficticios que ningún grupo social respeta, entonces el vivir con cierto poder y bienestar no experimentados nunca, hace más y más común el vivir del crimen, aquí quiero aclarar que esto no es un fenómeno exclusivo de Michoacán, si no que esto con algunas similitudes y diferencias tenues fue sucediendo en muchos más lugares del país, pero en Michoacán adquirió rasgos específicos, como el hecho de que los grupos delictivos michoacanos presentan ciertas banderas ideológicas como una marcada regionalidad, la pugna por ciertos valores morales que estructuran a sus organizaciones y un aspecto religioso, todo ello amalgamado para buscar probablemente el lugar más relevante de la vida social porque el marco legal o cívico se ha diluido agudamente, esto hace que en Michoacán la delincuencia permanezca ligada estrechamente a la sociedad para poder gozar de impunidad y ser el centro de la acción social, así como debilitar la relación del ciudadano con las instituciones del estado, y que todo acabé ligado al crimen, ya sean actividades económicas legales, la política, la religión, la educación, etc.
Ya que después del éxito del cultivo y producción de drogas mediante unidades familiares no solo más familias incursionaron en tal actividad si no que los grupos delictivos de esta rama se fueron haciendo más grandes y fuertes, se hicieron colectividades organizadas, se hicieron grupos sociales que hicieron de esta actividad su eje de acción pero que cierto factor o trastorno psicosocial los hizo ir más lejos del ámbito económico de la delincuencia que ya de por si era muy atractivo por hacer más amplio su abanico de actividades (ya no solo el narcotráfico, también el secuestro, la extorsión y los asesinatos hechos por sicarios), también era importante cooptar todos los procesos de relación social, de esta forma nacen grupos como La Familia michoacana, que presentan todas las características de un grupo común de delincuencia organizada, pero además un estructura social más amplia, en la que sus miembros no consideran haber salido del marco de operación normal de la sociedad, y realizando actos que pareciera buscan que el marco moral y legal de la sociedad se adapte a ellos.
El primer elemento de este proceso sería el control de los gobiernos municipales de muchas regiones, ya que el poder económico no les basta y mediante este logran conseguir el poder político, anulando las garantías que da el sistema democrático y federal, por lo tanto se establece una relación fuerte y dañina entre política y delincuencia, para poder participar en las actividades políticas había que participar o al menos tener la aprobación también de los sectores delincuenciales que gozan del real poder en el ámbito político, por lo tanto la relación de la sociedad con la política cambia de forma considerable. Otro factor donde el crimen ejerce presión es en el ámbito religioso, el cual siempre ha sido de los elementos más delicados de la sociedad ya que en él, existen pasiones muy fuertes y arraigadas en el individuo que llevan al adoctrinamiento, y por lo tanto difícilmente es tocado por otros ámbitos de la vida social y cuando esto pasa se dan conflictos delicados a nivel del tejido social (como por ejemplo las guerras cristeras de la década de los 20), los grupos sociales dedicados a la delincuencia se dieron cuenta de este importante factor y lo empezaron a implementar, la legitimidad no solo se soportaría en las nuevas posibilidades que abría para el individuo la práctica delincuencial o en la cooptación del aparato gubernamental y la esfera política, también serían estos grupos poderosos por presentar contenidos místicos o religiosos, donde el miembro es adoctrinado y así su labor es más eficiente porque no solo da por alto el estar fuera del marco legal y moral, también se siente dentro de otro marco más relevante, el religioso, y sus actividades se arraigan a lo más hondo de su ser y así por ejemplo matará y estará dispuesto a morir más fácilmente; podemos transitar del ámbito religioso al cultural que también es contaminando o aplastado por los súper grupos del crimen, y esto hace que sea agobiante vivir en un entorno con esas características para el individuo o grupos de individuos que no desean participar en la delincuencia, como los agricultores o ganaderos que deciden mantenerse fuera del cultivo de drogas, son hostigados para que aporten económicamente a esos grupos u obligados a cultivar estupefacientes, y en ésta relación de sometimiento se cometen actos lacerantes contra la población ya sea porque como se menciona más arriba, se encuentran fuera de la dinámica social del crimen o porque son débiles a causa de sus condiciones (como las personas más pobres, los jóvenes, los migrantes, etc) entonces los asesinatos, la tortura, las violaciones y la pobreza se agudizan de un lado, mientras el otro se enriquece impunemente, aunque enriquecerse es pagado con estilos de vida sumamente peligrosos, por lo que todos los sectores convulsionan y sufren el corrosivo poder de los grupos criminales, se corroe la calidad de vida, la cultura, el estado de derecho y la vida misma.
Esto también lleva a cabo un proceso de polarización, entre el delincuente y el individuo que no lo es, los individuos que no se dedican a delinquir se ven en desventaja ya que el que debe ser su soporte y protector, el estado, ha sucumbido ante el poder criminal y quizá hasta se ha fusionado a este por los procesos de cooptación, y además estos individuos se encuentran desperdigados, y así no pueden hacerle frente a la gran cohesión de individuos que constituye a los grupos delincuenciales, o al menos así fue hasta el año 2012 cuando empezó a haber una asociación de individuos con el objetivo de hacer frente a la delincuencia, los llamados grupos de Autodefensa o Guardias Comunitarias ocuparon el vacío que había en la sociedad, nadie había ocupado un puesto de verdadera oposición al crimen hasta que se constituyen estos grupos, que se vuelven un fenómeno sumamente original en el entorno de súper grupos criminales, por lo cual ante los Auto Defensas se presentan posibilidades de cambio social extraordinarias, ellos tienen la función por el simple hecho de su esencia de volver a modificar la configuración social, establecer nuevos marcos morales y quizá hasta legales que transformen a la totalidad social, así como lo hizo el crimen antes, pero en un sentido inverso, la Auto Defensa es un nuevo modo de interrelación para el individuo con la sociedad, esto crea pluralidad y libertad y ya por el simple hecho de existir cambia un tanto el marco moral de la sociedad, y este proceso aún no finaliza, pero al menos ya sentó las bases de un nuevo proceso de evolución social.
Ahora bien el otro aspecto a revisar es visible de forma nacional, y es el de la narco cultura, la cual es adaptado por mexicanos de todo tipo de regiones, donde el crimen no ha logrado un arrastre tal como en Michoacán, pero que si se ha convertido en una especie de mito, por factores como la irresponsabilidad de medios de comunicación que no dan un tratamiento objetivo a la información que difunden y que mediante contenidos culturales y de entretenimiento transmiten  ideas y valores de cooptación de los grupos criminales, ya sea intencional o accidentalmente, ya que estos valores generan un morbo y una excitación muy alta en el receptor de los contenidos, además de presentarles también a ellos el espectro de nuevas posibilidades, ya sean de poder o de dinero, los narcocorridos y las telenovelas de narcos son los principales precursores de esta nueva cultura por lo cual el individuo que posee poco criterio y poca formación intelectual inmediatamente adoptará los nuevos valores estéticos y morales.
El otro gran factor de difusión de esta cultura es el internet, la cobertura de internet en el territorio nacional es cada vez mayor y esto dota de muchos recursos a la sociedad, ya que puede llegar libremente a nuevos tipos de contenido, pero también los sectores con poco nivel educativo o cultural pueden ser manipulables o maleables al hacer uso del internet, ya que lejos de buscar nuevas alternativas que consumir, lo que buscan es ampliar la experiencia de los medios tradicionales, profundizando en los mismo contendidos que observaron por ejemplo en la televisión abierta, por eso videos de cantantes como El Kommander o Calibre 50, tienen millones de reproducciones en páginas como Youtube, o las redes sociales que sirven para compartir experiencias personales con cientos o miles de personas también presentar una cantidad grande de páginas dedicadas a alabar a los capos de la droga, o a sus carteles o a su música, o peor aún, se convierten en otra herramienta para delinquir, por ejemplo el amenazar o extorsionar en línea.
Este auge de la cultura de la ilegalidad presenta un reto para gran cantidad de actores sociales, en especial las instituciones educativas que tienen por obligación formar individuos críticos, así como de los medios de comunicación que deben de ser objetivos al difundir información y contenidos culturales y de entretenimiento, sin embargo debe quedar manifestado que la prohibición de estos contenidos atentaría contra la libertad de expresión de la que goza la sociedad, pero esta libertad debe ser usada con responsabilidad y tener mucho cuidado de  no cometer abusos con personas que no son capaces de discriminar la esencia y naturaleza de ciertos contenidos.
La narcocultura va de la mano con otras expresiones que exaltan y trasgreden los marcos legales, morales y culturales como es el caso del reggeaton, que más allá de ser un simple genero músical, es también todo un código y universo de valores en donde se reconoce a la violencia como una virtud, las agresiones físicas, verbales y sexuales son capaces de darle un lugar de reconocimiento al individuo, además de que se va perdiendo identidad individual y la identidad se expresa por medio de la colectividad, haciendo más fácil que los grupos criminales pueden cooptar a estas personas ya que les presentan valores muy generales que ellos ya adoptaron.

Con este ensayo queda de manifiesto que nuestra sociedad pasa por un tránsito muy extraño dentro de la historia de su desarrollo que de hecho se podría calificar como un retroceso en todos los aspectos sociales, ya sea lo político, lo cultural, lo legal, y lo referente a la seguridad, estas observaciones arrojan  el panorama más amplio del proceso desplegado, dejando en claro que los problemas que nos aquejan no son una calamidad que cayó misteriosamente del cielo si no que son fenómenos identificables y observados desde su inicio, pero la arbitrariedad imperante los ignoró por completo, y se permitió que las estructuras y grupos sociales modificaran su composición, ahora es vital e imprescindible hacer caso a las investigaciones sociales al respecto para poder implementar soluciones, el caso de Michoacán es resultado del fracaso que la sociedad experimenta que se presente como irreflexiva y pragmática, con las contradicciones y ficciones más violentas que una sociedad pueda presentar, el estado cada vez se aleja más de la realidad, el discurso es vacío, solo es propaganda que funciona como un escudo, solo se usan palabras, poses, quizá hasta una retórica más o menos elaborada, pero se queda todo esto en el terreno de lo ficticio, el estado se empequeñece y se aísla, reitero, no hay agenda pública, cada grupo social persigue intereses propios, atomizados, nos volvemos centrífugos y no solo eso, se vive una especie de estado natural, aquel que Hobbes describió  regido únicamente por la Ley Natural, donde la fuerza se vuelve el único atributo de los hombres, Michoacán es el gran ejemplo, pero eso se vive por todos lados del país, lo podemos vivir en nuestras colonias metropolitanas donde las personas no tienen garantía de su seguridad, uno puede ir por la calle y no tener certeza de poder conservar ya sea nuestras pertenencias o nuestra integridad física a causa de la inseguridad, los jóvenes tienen que comportarse de cierta manera para que alguien no abuse de ellos, inclusive tienen que entrar al esquema del abuso, un ejemplo de ello es diversos grupos que se comportan como pandillas, se juntan para ingerir estupefacientes y posteriormente cometer diversos delitos, desde hacer pintas sin algún valor estético o cultural relevante hasta cometer asaltos a transeúntes o transporte público, también nuestras escuelas especialmente de nivel medio superior sufren el pandillerismo algunas en mejor o mayor medida, expresado como porrismo donde se recluta a estudiantes para apartarlos de las actividades académicas y básicamente, ponerlos en un adoctrinamiento donde tienen que defender supuestos valores académicos por medios violentos y degradantes, asimismo están los miles de narcomenudistas que se adueñan de  calles, coartando el derecho al libre tránsito, puesto que la mayoría de la población se siente atemorizada de pasar a un lado de ellos, ya que ni ser cliente garantiza la seguridad de uno mismo junto a estas personas. Las Ciencias Sociales aportan las soluciones a estos conflictos, quienes tienen el poder de solucionarlos deben de observar e implementar lo que la ciencia indique, para frenar la degradación social y poder encaminar a la totalidad del país en el camino del desarrollo, la evolución social es vital, los problemas no se solucionan con más violencia, con más armas o más muertes, si no con que procesos reconstrucción del teijo social, de tomar conciencia de los marcos legales y morales y adaptarlos a la realidad, el estado debe fingir que hace lo correcto, al igual que la sociedad, se deben de abandonar los prejuicios y aceptar lo que pasa y lo que somos, y reflexionar y de la reflexión social comenzar el cambio social.