lunes, 19 de agosto de 2013

Ficción para novatos (3)

Incomodidad y suplicio, Natalia giraba en su cama, el sueño definitivamente no era una posibilidad, se sentía torpe, no alcanzaba distinguir si era dolor o la vida que quemaba, en su cabeza estaban las ráfagas de aire frío que chocaban contra su espalda esa misma tarde, las cuales eran parte de la escenografía de aquel drama donde a Natalia le proponían bañarse en tinta gris o lanzarse a la misteriosa nada. Acepta lanzarse al por venir tramposo junto a dos semejantes suyas, dos amigas suyas, Luisa y Noemí, la primera, sobre la cual caen terriblemente las luces amarillas del montaje llamado realidad, descubre en el fondo de la quisquillosa "nada" la muerte, una muerte color perla, cruda, poco usual y un tanto cínica, que no corresponde a su vida pero con la cual no hubiera estado en total desacuerdo. Luisa odiaba la moral rancia, la hipócrita, la que no era justificable, así mismo sentía cólera por el machismo y el feminismo, ella pugnaba por una igualdad completa, sin concesiones, ni siquiera pensaba en las diferencias de carácter y de sensibilidad de los sexos, que no son totales pero si importantes, y sacaba sus tesis a la más mínima provocación, ella esa tarde iba con ganas de divertirse, aunque esos encuentros de alcohol y ruido no le decían mucho, pero la convocatoria era tan alta que debía de haber personas valiosas por ahí, y así fue, se encontró a su amigo Rodrigo, con el cual no había profundizado la amistad pero ya habían tenido intensas conversaciones culturales (por ejemplo el era su interlocutor favorito al hablar de filosofía), estuvieron un rato hablando y enviándose sonrisas, hasta que el ruido desapareció y estaban absortos el uno en el otro, las emociones de ambos tenían propósitos de salir, sin embargo sus pasiones tenían otra naturaleza, Luisa le explicaba lo mucho que quería y sentía necesario estudiar sociología, al mismo tiempo que le hablaba de su amor por el cuerpo humano, por lo perfecto y hermoso que le parecía, y en ese momento se le ocurrió un experimento, ella lamentaba que muchas personas veían de una forma retrograda el cuerpo, en especial el femenino, y lo iba a demostrar en la práctica, más allá de la teoría, subiría a la azotea, se colocaría en el borde, se desnudaría el torso y las personas abajo en la calle se volverían locas, debido a su incapacidad por contemplar el cuerpo de una forma mesurada, la hipocresía y la fascinación de los asistentes que salían de la iglesia protestante de enfrente (que de por si ya se encontraban algo alterados por el ruido que venía del otro lado de la calle)
dejaría en claro las fallas y contradicciones morales de las personas que practican ese y otro tipo de cultos, y además, la cantidad de jóvenes asistentes a la fiesta, ya sea hombres o mujeres, que se encontrarán en la calle en ese momento por cualquier cuestión también serviría para demostrar otra falla en las percepciones, conceptos deformados y sensibilidad. Como sea, ese "topless aéreo" sería un riquísimo laboratorio social e inclusive emocional, haría una práctica de campo; lo que iba a hacer para obtener esa ebullición  de fenómenos humanos no le agradaba, tenía un adecuado pudor, pero iba a tener que sacrificarlo un poco, Rodrigo y ella subieron decididos las escaleras, ya en la azotea se dieron cuenta que había más gente de lo que creían (unas 20 personas) por lo que Luisa se atemorizó, pensaba lo extraño que iba a ser exponer a escrutinio publico su cuerpo, que era lo más intimo que tenía, sin embargo se daba cuenta que este planteamiento era incongruente con lo que se supone pensaba, entonces se decidió totalmente pues así alcanzaría el sustento y se alejaría de la contradicción que tanto señalaba en los demás, y le vino a la mente aquella vez que visito distintas parroquias buscando al párroco justamente, los puso en jaque, pero no precisamente en cuestiones morales, si no por más, le pidió a los religiosos sus argumentos sobre la existencia de Dios, ella iba a debatir, a especular con ellos que se supone son aptos para estos temas, pero no, acabo algo decepcionada, le pareció interesante la incomodidad de algunos sacerdotes y obtuvo respuestas poco satisfactorias para lo que tenía en mente, todos decían algo como "tu crees en Dios porque tienes tu fe y es muy valiosa" entonces comprendió que a la gente no le gustaba hablar de metafísica y decidió tener reserva en ese tema, también recordó cuando sus amigos se hicieron duros seguidores del veganismo y tuvo ganas de ir a un rastro para formular sus propios juicios, quedo impactada y asqueada pero satisfecha porque ella ya había visto la agonía final de los animales sin que se lo contaran como si fuera una ingenua, así que sabía que ahora sería una experiencia similar, útil y reveladora, pese a todos los pronósticos de siempre, quería cambiar al mundo; al caminar unos pocos pasos por la azotea la abordo Juan Pablo, su compañero en la escuela, le dijo que se tomara una cerveza, ella lo dudo pero accedió al ver a Natalia y Noemí en el sillón donde estaban Juan Pablo y sus amigos, iba a ser bueno distraerse un poco antes de volverse un foco de atención, además sentía que Natalia pensaba muy parecido a ella y que le podía ser útil momentos después.....
-Continua-

Nada más

Derramar cien gramos de sal sobre tu lengua
inhalar frío aire por un camino hueco
retorcer en exceso pretencioso el cristal
y tu imaginación se quiere salvar

Nuestra noche nefasta y dorada
la danza onírica quema todo
racional o irracional, da lo mismo
ningún momento, sublevación desolada
Nada. Universo. Ella.

lunes, 5 de agosto de 2013

Ficción para novatos (2)

¿Qué importa cuanto pueda correr? tiene que regresar, olvido su bolsa, su teléfono y a Luisa quien se había quedado en el piso, pálida, con el cabello hecho un frenesí, una hermosa espalda desnuda que tomaba un tono gris, su cara apenas visible por aquella tormenta de pelo, tenía una mueca de dolor, la sangre que inundaba su boca casi lucía como una pasta; Natalia se preguntaba cuál tenía que ser su reacción ¿Tenía que llorar? ¿O acaso gritar? en una especie de imitación mecanica de Noemí, pero no, lo que sentía y por lo tanto hacía era distinto, una nausea la golpeó pocos segundos después de la azul y escandalosa descarga, el morbo era terrible, miraba mientras saboreaba la nausea, sabor a fierro en su boca, sentía la existencia entre sus dedos mientras veía el cuerpo de Luisa todavía en convulsión, Juan Pablo la tomo por el brazo, en un movimiento como heroico, como si rescatará de algún peligro a Natalia, ella sintió esa mano como agujas y su morbo muto en culpa, grita ¡Qué estupidez! mientras recoje su blusa blanca de botones cafés, se pone la blusa rápidamente, se da cuenta que su brassier se quedo en el sillón negro, ese cómodo sillón negro colocado junto al tinaco en esa amplia azotea, no le importa dejarlo, ella quiere huir, todo le parece repugnante, los gritos, los fierros viejos apilados en una esquina, la expansión de Carlos, las botellas rotas, las tejas verdes de la iglesia protestante de enfrente de la calle, casi siente vomitar el vodka a causa de oír tantas veces la frase ¡no mames! su escape era perfecto, pero efímero, su mente creaba escenarios de forma violenta.....



-Continua-