lunes, 5 de agosto de 2013

Ficción para novatos (2)

¿Qué importa cuanto pueda correr? tiene que regresar, olvido su bolsa, su teléfono y a Luisa quien se había quedado en el piso, pálida, con el cabello hecho un frenesí, una hermosa espalda desnuda que tomaba un tono gris, su cara apenas visible por aquella tormenta de pelo, tenía una mueca de dolor, la sangre que inundaba su boca casi lucía como una pasta; Natalia se preguntaba cuál tenía que ser su reacción ¿Tenía que llorar? ¿O acaso gritar? en una especie de imitación mecanica de Noemí, pero no, lo que sentía y por lo tanto hacía era distinto, una nausea la golpeó pocos segundos después de la azul y escandalosa descarga, el morbo era terrible, miraba mientras saboreaba la nausea, sabor a fierro en su boca, sentía la existencia entre sus dedos mientras veía el cuerpo de Luisa todavía en convulsión, Juan Pablo la tomo por el brazo, en un movimiento como heroico, como si rescatará de algún peligro a Natalia, ella sintió esa mano como agujas y su morbo muto en culpa, grita ¡Qué estupidez! mientras recoje su blusa blanca de botones cafés, se pone la blusa rápidamente, se da cuenta que su brassier se quedo en el sillón negro, ese cómodo sillón negro colocado junto al tinaco en esa amplia azotea, no le importa dejarlo, ella quiere huir, todo le parece repugnante, los gritos, los fierros viejos apilados en una esquina, la expansión de Carlos, las botellas rotas, las tejas verdes de la iglesia protestante de enfrente de la calle, casi siente vomitar el vodka a causa de oír tantas veces la frase ¡no mames! su escape era perfecto, pero efímero, su mente creaba escenarios de forma violenta.....



-Continua-

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