sábado, 20 de junio de 2015

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Mi molino de agua se resquebraja
porque los líquidos que hospeda ya están muertos
corroen la médula de la urbanidad
y los sismos se reproducen como larvas.
El aburrimiento nos arroja a navegar
en los canales de la gangrena
volar sobre las plumas reales de este mal agüero
y silbar hasta reventar mis oídos
para distraer a la soledad.
Fluye el agua caduca en reversa
al igual que los tiempos
del salvaje híbrido que me hace reír
del monstruo que me traga todos los días
y dice que está bien, que diga.
Una tormenta contempla el cauce
de la arquitectura estropeada, mortífera para el corazón
que empapada crea ruidos ornamentales
veneno alegre
para los malhechores
anfibios

en funciones.

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